Carta abierta para ti.

Daniela la número 2

En los albores de la atención infantil temprana en Andalucía, a mediados de la década de los 70, se irradiaba desde Sevilla a las provincias limítrofes lo que por entonces se llamaba estimulación precoz, gracias a la iniciativa de un grupo de médicos adelantados a su tiempo.
Años después en Andalucía, la atención a los niños/as con discapacidad intelectual o riego de padecerla, venía siendo impartida en Centros de Atención Infantil Temprana, que recibían financiación a través de subvenciones, o convenios. La competencia de la Atención Temprana era responsabilidad de la antigua Consejería de Asuntos Sociales.
Dicha situación se modificó con la Ley de Atención a Personas con Discapacidad, que plantea la asunción por parte de la Consejería de Salud de las competencias de atención temprana.
En septiembre de 1979 se inició la actividad del Centro de Atención Infantil Temprana de ASPAPROS, pionero en la provincia de Almería, promovido por una madre de una niña con discapacidad intelectual, socia de ASPAPROS, profesional de la educación, después de comprobar que el tratamiento que recibió su hija en Madrid había favorecido su desarrollo, normalización, integración social y escolar.
En Octubre de 2005, la Consejería de Salud impulsa el proyecto de Atención Temprana con una “visión global y un abordaje integral”. Para ello, en 2006 se publica el Proceso asistencial integrado de AT. El Proceso AT se incluyó entre los Procesos Asistenciales Prioritarios para su implantación.
A principios de 2012 la Consejería empezó a diseñar el cambio de la orden de subvenciones por el modelo de concierto. Mientras tanto, no todos los CAIT se van a ver sometidos al concurso público: los CAIT dependientes de los Ayuntamientos van a seguir conveniados directamente con la Consejería de Salud, como están actualmente, y los centros de la Provincia de Almería seguirán con un régimen especial de concierto.
Finalmente, el 29 de diciembre de 2014 la Consejería publicó una licitación mediante Acuerdo Marco que establece las condiciones a las que habrán de ajustarse los contratos de gestión de servicios públicos, modalidad concierto, del servicio de atención temprana.
El camino escrito por la historia de la AT en Andalucía y en particular en Almería no ha terminado de cumplir las expectativas marcadas en el Libro Blanco: consolidación como derecho, la inmediata respuesta, la atención a toda la población en riesgo y el justiprecio del servicio en los conciertos.
Sólo la AT llevada a cabo de la forma más precoz posible, con la sinergia entre los agentes implicados, con calidad profesional, con los recursos necesarios y con el imprescindible compromiso ético, mejorará de forma significativa el pronóstico y reducirá las necesidades de apoyo y atención sanitarias futuras de los niños y niñas con discapacidad intelectual o riesgo de padecerla.
Invertir en AT es hacerlo en justicia social, igualdad, integración, calidad de vida y un futuro mejor para decenas de miles de andaluces.

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